Recientemente la República Bolivariana de Venezuela como todos los países del mundo realizó su evaluación anual de derechos humanos en la Organización de Naciones Unidas (ONU), con una valoración que se presentó entre los márgenes de la demostración tangible de los logros obtenidos principalmente fundamentado en lo conseguido en las metas del milenio y por otro lado entre quienes al servicio de los intereses imperialistas presentaron con énfasis aspectos muy relacionados con los supuestos abusos contra la libertad de expresión en nuestro país.
En definitiva aunque en un principio pareciera un esfuerzo valioso reunir a las naciones del mundo para discutir sobre las percepciones y valoraciones de los derechos humanos, también es una muestra de cinismo descarado al disminuir a un punto casi imperceptible los crímenes a razón de los intereses hegemónicos de las grandes potencias, no se puede pensar una valoración objetiva ante las atrocidades originadas por la guerra, cuando los recursos invertidos en la violencia pudieran subsanar los grandes desequilibrios sociales y económicos originados por el sistema capitalista global.
Con hipocresía absurda se pretende juzgar a Libia mientras otros países árabes aliados de los intereses imperialistas mantienen monarquías como sistema político y algunos invasores como Inglaterra o España aún conservan en su sistema esta forma de organización, ahora pretenden engañarnos como libertarios en defensa de la democracia.
No se puede hablar de derechos humanos mientras los indignados de Europa y hoy de WallStreet, también de Chile son agredidos y reprendidos violentamente ante la mirada casi inmutable de la ONU, entonces sólo se podrá pensar en un discurso serio sobre las bases de una evaluación objetiva de los pueblos del mundo, lo cual sólo será posible sobre la base de una nueva ONU que no responda a los intereses de las grandes potencias, sino a las necesidades propias de los pueblos del mundo.
Al respecto el Gobierno Bolivariano de Venezuela ha fijado permanente la necesidad ineludible de refundar la Organización Mundial de Países que sea capaz de superar los viejos vicios que se produjeron con el llamado mundo bipolar a razón posterior de la segunda guerra mundial, o la ilógica frase del fin de la historia con la llegada del neoliberalismo, no será por tanto la ONU un escenario de debate necesario hasta que se respete la autodeterminación de los pueblos.
“Mientras avanzamos hacia un nuevo modelo de Naciones Unidas que haga cierto y suyo ese nosotros de los pueblos, hay cuatro reformas urgentes e irrenunciables que traemos a esta Asamblea. La primera, la expansión del Consejo de Seguridad tanto en sus categorías permanentes como en las no permanentes, dando entrada a nuevos países desarrollados y a países en desarrollo como nuevos miembros permanentes. La segunda, la necesaria mejora de los métodos de trabajo para aumentar la transparencia y no para disminuirla, para aumentar el respeto y no para disminuirlo, para aumentar la inclusión. La tercera, la supresión inmediata, seguimos diciéndolo desde hace seis años desde Venezuela, la supresión inmediata del veto en las decisiones del Consejo de Seguridad, ese vestigio elitesco es incompatible con la democracia, incompatible con la sola idea de igualdad y de democracia.Y en cuarto lugar el fortalecimiento del papel del Secretario General, sus funciones políticas en el marco de la diplomacia preventiva, debe ser consolidado. La gravedad de los problemas convoca a transformaciones profundas, las meras reformas no bastan para recuperar el nosotros que esperan los pueblos del mundo, más allá de las reformas reclamamos desde Venezuela la refundación de Naciones Unidas, y como bien sabemos en Venezuela, por las palabras de Simón Rodríguez, el Robinson de Caracas: 'O inventamos o erramos'.” Hugo Chávez en su discurso ante la Asamblea General de la ONU 2005
Datos Personales
Nelson Ortega. Venezuela. Rubio, Estado Táchira. (1983), Ingeniero en Informática (Universidad del Táchira UNET), Diplomado en Innovación Tecnológica (Universidad de Oviedo, España). Magíster en Planificación Global (UPEL-IPRGR). Fue Analista de la sala situacional del Ministerio de Industrias Básicas y Minería 2.006, Coordinador de Sistemas del Centro Internacional Miranda 2.007. Profesor - Asesor de Misión Sucre y Universidad Bolivariana de Venezuela. Coordinador General de la Academia de Software Libre. Miembro del Frente Bolivariano de Investigadores, Innovadores y Trabajadores de la Ciencia. Miembro del Centro Nacional de Investigaciones Educativas. Miembro del colectivo del Sistema de Formación Socialista Simón Rodríguez, Miembro de la Plataforma Política Patria Socialista. Gerente de Informática de la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología del Estado Táchira (Fundacite-Táchira) 2.007-2.012. Fue Coordinador de la Sala Situacional del Registro de la Gran Misión Vivienda Venezuela en el Estado Táchira (Julio - Agosto de 2011). Investigador de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES) (Julio - Diciembre, 2012). Coautor del Libro El delito homicidio en el Estado Táchira entre 1982 y 2012 (Forero y Ortega, 2013). Autor de la Investigación Modelo de Planificación para Promover la Seguridad Ciudadana en la Comunidades vinculadas al Centro de Formación UNES Táchira. Actualmente es Jefe de Estadística de la Dirección de Planificación y Desarrollo de la Gobernación del Estado Táchira, Coordinador de los Comité Estadísticos Estadales, Coordinador de la Revista de los Comité Estadísticos Estadales, Encargado de la Ofensiva Económica en el Estado Táchira, Secretario de la Comisión Estadal para la Lucha contra el Contrabando.
correo: nortega16232@gmail.com
correo: nortega16232@gmail.com
jueves, 13 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
Punto rojo o partido en movimiento
En la nueva coyuntura que aparece en el panorama electoral, con un objetivo bien claro establecido para el 2012; que es la continuidad del proyecto Bolivariano y con ello la garantía de la prosecución del liderazgo del Presidente Chávez, el Partido de la Revolución no puede repetir los mismos errores acuñados a las viejas prácticas de la partidocracia que han mermado su accionar, por el contrario debe revitalizar su concepción tanto estructural como orgánica.
Una nueva concepción principalmente pasa por darle el rol protagónico a la militancia de base, con claro esfuerzo vemos como un registro de patrulleras y patrulleros de vanguardia se llevó a cabo con el fin de identificar un primer contingente que sea el motor principal de los nuevos objetivos trazados, con elementos de vital importancia tales como la formación política, ideológica y técnica de esa militancia, para que los mismos cuenten de primer plano con los instrumentos políticos estratégicos básicos para desarrollar su rol.
Debemos por tanto tener mucho cuidado de no repetir viejos planteamientos como el “punto rojo”, ya que da la impresión de un partido estático casi absorbido por la lógica inercial de su desgaste en una suerte de burocracia de calle, un nuevo concepto debe visualizarse en un acompañamiento del partido con la gente, sobre la premisa fundamental de la democracia participativa, porque un partido en movimiento no puede ser sólo el casa por casa, ya que ello le da un sentido exclusivamente individualista a la solución de los problemas, por tanto debe ser propulsor y generador de formas de organización así como de asesor de las comunidades en el desarrollo de proyectos que permitan dar en lo concreto alternativas que transformen su realidad actual.
Un partido en movimiento debe ser un espacio para la discusión y la crítica, sobre el fundamento principal del debate del socialismo que queremos, esto implica ir progresivamente formando nuestra vanguardia, para inclusive incorporar a quienes nos adversan. Aún allí en lo pequeño, es probable que hasta puedan ocupar espacios políticos siempre y cuando los mismos ocurran en el marco de la democracia participativa.
Este proceso coyuntural no debe ser por tanto exclusivamente electoral, mucho menos personalista, debe plantearse en los términos de la prosecución del proyecto político que permita hacer un balance de avances y retrocesos, identificando las variables que inciden en la determinación de esas valoraciones, en los términos de ir modificando dichas variables en términos de la construcción del buen vivir.
Surge por tanto un momento ideal para el re-enamoramiento, el re-encuentro y el re-lanzamiento de la revolución Bolivariana, que genere en el ideario pero también en lo concreto la visualización de la transformación definitiva de nuestra sociedad, en los términos de erradicar los principales problemas de nuestros ciudadanos.
"El escalón fundamental de la Revolución Bolivariana se sitúa hoy en lo local (en lo municipal, en lo parroquial y especialmente en cada comunidad). Es allí, en las comunidades urbanas y rurales, donde chocan más directamente los intereses 'apropiadores' y representativos de la vieja 'cultura capitalista' partidista contra los esfuerzos socialistas, participativos y protagónicos populares. Es allí donde se construye el Poder Popular, la toparquía planteada como tesis por el Maestro Simón Rodríguez. Es allí, donde se gana o se pierde la base social de apoyo a la Revolución". Partido en Movimiento. Segunda Línea Estratégica de Acción Política del PSUV.
Una nueva concepción principalmente pasa por darle el rol protagónico a la militancia de base, con claro esfuerzo vemos como un registro de patrulleras y patrulleros de vanguardia se llevó a cabo con el fin de identificar un primer contingente que sea el motor principal de los nuevos objetivos trazados, con elementos de vital importancia tales como la formación política, ideológica y técnica de esa militancia, para que los mismos cuenten de primer plano con los instrumentos políticos estratégicos básicos para desarrollar su rol.
Debemos por tanto tener mucho cuidado de no repetir viejos planteamientos como el “punto rojo”, ya que da la impresión de un partido estático casi absorbido por la lógica inercial de su desgaste en una suerte de burocracia de calle, un nuevo concepto debe visualizarse en un acompañamiento del partido con la gente, sobre la premisa fundamental de la democracia participativa, porque un partido en movimiento no puede ser sólo el casa por casa, ya que ello le da un sentido exclusivamente individualista a la solución de los problemas, por tanto debe ser propulsor y generador de formas de organización así como de asesor de las comunidades en el desarrollo de proyectos que permitan dar en lo concreto alternativas que transformen su realidad actual.
Un partido en movimiento debe ser un espacio para la discusión y la crítica, sobre el fundamento principal del debate del socialismo que queremos, esto implica ir progresivamente formando nuestra vanguardia, para inclusive incorporar a quienes nos adversan. Aún allí en lo pequeño, es probable que hasta puedan ocupar espacios políticos siempre y cuando los mismos ocurran en el marco de la democracia participativa.
Este proceso coyuntural no debe ser por tanto exclusivamente electoral, mucho menos personalista, debe plantearse en los términos de la prosecución del proyecto político que permita hacer un balance de avances y retrocesos, identificando las variables que inciden en la determinación de esas valoraciones, en los términos de ir modificando dichas variables en términos de la construcción del buen vivir.
Surge por tanto un momento ideal para el re-enamoramiento, el re-encuentro y el re-lanzamiento de la revolución Bolivariana, que genere en el ideario pero también en lo concreto la visualización de la transformación definitiva de nuestra sociedad, en los términos de erradicar los principales problemas de nuestros ciudadanos.
"El escalón fundamental de la Revolución Bolivariana se sitúa hoy en lo local (en lo municipal, en lo parroquial y especialmente en cada comunidad). Es allí, en las comunidades urbanas y rurales, donde chocan más directamente los intereses 'apropiadores' y representativos de la vieja 'cultura capitalista' partidista contra los esfuerzos socialistas, participativos y protagónicos populares. Es allí donde se construye el Poder Popular, la toparquía planteada como tesis por el Maestro Simón Rodríguez. Es allí, donde se gana o se pierde la base social de apoyo a la Revolución". Partido en Movimiento. Segunda Línea Estratégica de Acción Política del PSUV.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Misión trabajo
Con el nacimiento de las grandes Misiones, el Presidente Chávez ha planteado la necesidad de transformar de forma eficiente y con rigurosidad científica los principales problemas desde la propia razón estructural de sus causas, en la conciencia clara de que no es posible una solución de impacto desde el Estado Burocrático actual.
La Gran Misión AgroVenezuela y Vivienda Venezuela pretenden sobre la base de los principales problemas que aquejan a nuestros ciudadanos, ofrece una alternativa viable y planificada para alcanzar la soberanía agroalimentaria y superar el déficit habitacional, entendiendo que cada Gran Misión debe acompañar la política en una interacción permanente entre el Estado y la comunidad organizada en una especie de sinergia que permitan la consecución de los objetivos planteados.
Sin embargo en estas dos Grandes Misiones, uno de los aspectos a considerar es la gran inversión económica que sobre la base de los recursos públicos resulta necesaria, en una sociedad que arrastra los problemas originarios de la sociedad rentista, además con las consecuencias dadas en los términos ideológicos del Estado paternalista, o en lo que se planteara en un grano de maíz en el artículo titulado “dame una casa, también un sentido”, aunque debiera dirigirse su postulación a “construyamos una vivienda, también un sentido”.
A la vista de este panorama, pensamos en la misión trabajo como el esquema fundamental de la transformación económica necesaria para la construcción del socialismo, dado que es la oportunidad de presentar una propuesta alternativa al Estado empleador o a la propuesta capitalista de incentivos para el empresario generador de fuentes de empleo, ante tales escenarios no es posible dar la estocada final al problema del desempleo, que debe acompañarse en una política cohesionada de manera conjunta con ese 44% del sector empleado que participa en la economía informal.
Resulta necesario proponer un verdadero esquema de transformación económica, principalmente en la proposición de una economía solidaria para el desarrollo local, que permita a través de la inversión incrementar el aparato productivo, engranando en un primer plano toda la cadena de producción y comercialización de los insumos necesarios para apalancar las otras dos Grandes Misiones, que en la coyuntura actual son las necesidades fundamentales a satisfacer.
Al respecto la misión trabajo transversalmente debe ir acompañada del componente de formación técnica, al mismo tiempo del componente ideológico, con una articulación permanente con los centros de investigación, desarrollo e innovación, donde las Universidades del país juegan un papel fundamental, especialmente las Universidades Politécnicas Territoriales, por su concepción geopolítica, y en consonancia con lo propuesto por los planes de desarrollo en sus distintos niveles así como la consideración geo-estratégica de los distritos motores de desarrollo.
La misión trabajo es una oportunidad dorada para incrementar las variables que influyen en la valoración de la Economía Social en la estructura económica venezolana.
"El capital es trabajo muerto que, al modo de los vampiros, vive solamente chupando trabajo vivo, y vive más cuanto más trabajo chupa”. Karl Marx
La Gran Misión AgroVenezuela y Vivienda Venezuela pretenden sobre la base de los principales problemas que aquejan a nuestros ciudadanos, ofrece una alternativa viable y planificada para alcanzar la soberanía agroalimentaria y superar el déficit habitacional, entendiendo que cada Gran Misión debe acompañar la política en una interacción permanente entre el Estado y la comunidad organizada en una especie de sinergia que permitan la consecución de los objetivos planteados.
Sin embargo en estas dos Grandes Misiones, uno de los aspectos a considerar es la gran inversión económica que sobre la base de los recursos públicos resulta necesaria, en una sociedad que arrastra los problemas originarios de la sociedad rentista, además con las consecuencias dadas en los términos ideológicos del Estado paternalista, o en lo que se planteara en un grano de maíz en el artículo titulado “dame una casa, también un sentido”, aunque debiera dirigirse su postulación a “construyamos una vivienda, también un sentido”.
A la vista de este panorama, pensamos en la misión trabajo como el esquema fundamental de la transformación económica necesaria para la construcción del socialismo, dado que es la oportunidad de presentar una propuesta alternativa al Estado empleador o a la propuesta capitalista de incentivos para el empresario generador de fuentes de empleo, ante tales escenarios no es posible dar la estocada final al problema del desempleo, que debe acompañarse en una política cohesionada de manera conjunta con ese 44% del sector empleado que participa en la economía informal.
Resulta necesario proponer un verdadero esquema de transformación económica, principalmente en la proposición de una economía solidaria para el desarrollo local, que permita a través de la inversión incrementar el aparato productivo, engranando en un primer plano toda la cadena de producción y comercialización de los insumos necesarios para apalancar las otras dos Grandes Misiones, que en la coyuntura actual son las necesidades fundamentales a satisfacer.
Al respecto la misión trabajo transversalmente debe ir acompañada del componente de formación técnica, al mismo tiempo del componente ideológico, con una articulación permanente con los centros de investigación, desarrollo e innovación, donde las Universidades del país juegan un papel fundamental, especialmente las Universidades Politécnicas Territoriales, por su concepción geopolítica, y en consonancia con lo propuesto por los planes de desarrollo en sus distintos niveles así como la consideración geo-estratégica de los distritos motores de desarrollo.
La misión trabajo es una oportunidad dorada para incrementar las variables que influyen en la valoración de la Economía Social en la estructura económica venezolana.
"El capital es trabajo muerto que, al modo de los vampiros, vive solamente chupando trabajo vivo, y vive más cuanto más trabajo chupa”. Karl Marx
martes, 20 de septiembre de 2011
Pena de muerte
Polémico, provocador y contradictorio resulta el tema de la pena de muerte en nuestro país, sobre todo cuando hablamos de un Gobierno socialista que con su perfil pretende reivindicar el humanismo como una expresión de que es posible construir un mundo mejor, donde el valor de la solidaridad sea la premisa fundamental de una patria nueva, donde sin discriminación entremos al umbral de la convivencia armónica, es por tanto no sólo una manifestación casi espiritual sino una aspiración concreta de forma de vida.
Siendo la Revolución Bolivariana una forma de vida, hemos visto en contraposición como el fenómeno de inseguridad representa uno de los mayores problemas del país, esto tanto en cifras como en percepción, siendo las clases más pobres y los jóvenes quienes mayoritariamente se ven afectados, por cuanto no cuentan con los medios de protección necesarios y generalmente se encuentran expuestos a situaciones que pudieran afectarle de manera violenta su quehacer cotidiano, y donde mayormente se presentan ambientes propicios para ser víctimas o victimarios.
Otro hecho fundamental que ocurre tiene que ver directamente con la participación de grupos organizados locales o foráneos que funcionan fuera de la ley, dedicados a cuanto hecho delictivo ocurra, pero que además tienen la función ideológica de minar la sociedad con la cultura de las armas y el sicariato. Mucho más grave son estos hechos puesto que no sólo violenta los ambientes donde se desarrollan los hechos delictivos sino que además puede desestabilizar ciudades enteras, tal como ocurre en muchas zonas del país donde como en el lejano oeste ocurren asesinatos por encargo por ejemplo de niños, adolescentes, mujeres y ancianos, y resulta tan preocupante esta situación que se ha convertido en el imaginario colectivo una justificación ante tales acontecimientos y juzgar con condena a quienes son víctimas.
Adicionalmente los cuerpos de seguridad no son de confianza, infiltrados por los grupos irregulares organizados y sumergidos en la corrupción, el ciudadano de a pie finalmente no sabe a donde acudir para garantizar su seguridad y ve con recelo a quienes debería ver con tranquilidad.
Sin duda alguna el hacinamiento en las cárceles, con personajes como los “Pranes” y sus “Luceros”, que poca posibilidad de rehabilitación tendrán, ya han convertido el recinto penitenciario en su sala de control de las fechorías que ocurren en la calle, con presencia de otros delincuentes habituados ya a la cultura de la muerte, es el panorama ensombrecedor que nos acecha.
Si bien es cierto que la delincuencia debe ser combatida social, educativa y culturalmente con una política que vaya transformando las relaciones que propician la inseguridad, es probable que en la coyuntura actual sea necesario aplicar la pena de muerte y de esta manera sentar precedentes ante la cultura del delito, que no respeta el derecho a la vida de las víctimas y que se escapa sin control.
Creo que la Revolución Bolivariana debe profundizar en materia de seguridad, un excelente esfuerzo que aborda esta problemática es la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, que con un concepto renovado pretende transformar el sistema encargado de la protección del ciudadano, además desde una visión humanista y respetuosa de los derechos humanos. Sin embargo en el momento actual es necesario ser mucho más arriesgado y apostar por soluciones alternativas que frenen el índice delictivo del país, dado que somos nosotros desde la perspectiva del socialismo quienes estamos en la obligación de dar respuestas a un fenómeno que la derecha no podría combatir, puesto que conocemos cuales fueron sus acciones feroces en aquella democracia adeco-copeyana que dejó un saldo negativo en materia de derechos humanos, y que hoy pretenden hablarnos con un cinismo e hipocresía bárbara.
“Que se abra el debate, y construyamos colectivamente”.
Siendo la Revolución Bolivariana una forma de vida, hemos visto en contraposición como el fenómeno de inseguridad representa uno de los mayores problemas del país, esto tanto en cifras como en percepción, siendo las clases más pobres y los jóvenes quienes mayoritariamente se ven afectados, por cuanto no cuentan con los medios de protección necesarios y generalmente se encuentran expuestos a situaciones que pudieran afectarle de manera violenta su quehacer cotidiano, y donde mayormente se presentan ambientes propicios para ser víctimas o victimarios.
Otro hecho fundamental que ocurre tiene que ver directamente con la participación de grupos organizados locales o foráneos que funcionan fuera de la ley, dedicados a cuanto hecho delictivo ocurra, pero que además tienen la función ideológica de minar la sociedad con la cultura de las armas y el sicariato. Mucho más grave son estos hechos puesto que no sólo violenta los ambientes donde se desarrollan los hechos delictivos sino que además puede desestabilizar ciudades enteras, tal como ocurre en muchas zonas del país donde como en el lejano oeste ocurren asesinatos por encargo por ejemplo de niños, adolescentes, mujeres y ancianos, y resulta tan preocupante esta situación que se ha convertido en el imaginario colectivo una justificación ante tales acontecimientos y juzgar con condena a quienes son víctimas.
Adicionalmente los cuerpos de seguridad no son de confianza, infiltrados por los grupos irregulares organizados y sumergidos en la corrupción, el ciudadano de a pie finalmente no sabe a donde acudir para garantizar su seguridad y ve con recelo a quienes debería ver con tranquilidad.
Sin duda alguna el hacinamiento en las cárceles, con personajes como los “Pranes” y sus “Luceros”, que poca posibilidad de rehabilitación tendrán, ya han convertido el recinto penitenciario en su sala de control de las fechorías que ocurren en la calle, con presencia de otros delincuentes habituados ya a la cultura de la muerte, es el panorama ensombrecedor que nos acecha.
Si bien es cierto que la delincuencia debe ser combatida social, educativa y culturalmente con una política que vaya transformando las relaciones que propician la inseguridad, es probable que en la coyuntura actual sea necesario aplicar la pena de muerte y de esta manera sentar precedentes ante la cultura del delito, que no respeta el derecho a la vida de las víctimas y que se escapa sin control.
Creo que la Revolución Bolivariana debe profundizar en materia de seguridad, un excelente esfuerzo que aborda esta problemática es la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, que con un concepto renovado pretende transformar el sistema encargado de la protección del ciudadano, además desde una visión humanista y respetuosa de los derechos humanos. Sin embargo en el momento actual es necesario ser mucho más arriesgado y apostar por soluciones alternativas que frenen el índice delictivo del país, dado que somos nosotros desde la perspectiva del socialismo quienes estamos en la obligación de dar respuestas a un fenómeno que la derecha no podría combatir, puesto que conocemos cuales fueron sus acciones feroces en aquella democracia adeco-copeyana que dejó un saldo negativo en materia de derechos humanos, y que hoy pretenden hablarnos con un cinismo e hipocresía bárbara.
“Que se abra el debate, y construyamos colectivamente”.
martes, 13 de septiembre de 2011
Luchar contra las desviaciones y reivindicar la crítica
Vivimos en la actualidad un proceso político con una intensidad bastante fuerte, el pueblo dejó la pasividad a la cual fue sometida por la democracia burguesa Adeco-Copeyana y pasó al activismo político como una forma que le permitiera resolver sus problemas, esto en consecuencia desarrolla en la gente una conciencia propia, capaz de evaluar la gestión pública de una forma mucho mas congruente y con la posibilidad que ha permitido la propuesta Bolivariana de cambio.
Sin embargo siendo el pueblo el actor protagónico dentro del proceso como quien interpela la acción pública, muchas veces esas voces de descontento o de reacción crítica ante lo que consideran una mala praxis no termina siendo tomado en cuenta por quienes ostentan el poder de decisión en las instituciones públicas y esto desde los más altos cargos hasta representaciones locales, puesto que el Estado conocido heredado funciona de esta manera.
Adicionalmente se generan prácticas de absoluta representatividad y se asume el rol del “poder fetichizado” planteado por Dussel cuando la práctica del “poder obedencial” debería ser la mejor vía, esto porque aunque con buena intención se pretenda imponer políticas a las comunidades por considerar un grupo de expertos la mejor solución no responden necesariamente a la mayoría de los casos. Es entonces cuando quienes hacen una crítica al respecto son considerados de manera casi automática de contrarrevolucionarios y sometidos a la persecución y el escarnio público, lo que da muestras de una clara desviación derechista dentro de las filas del proceso político revolucionario.
En todo caso vemos como el reciente caso de Samán ha generado una serie de polémicas dentro de la izquierda Venezolana, que van desde posiciones inexplicablemente conservadoras hasta radicalismos en extremo. Sin duda lo que si es cierto aunque esto sea algo muy subjetivo; es que la crítica debe darse como parte de la construcción colectiva dado por los enfoques altamente revolucionarios tales como la pedagogía crítica y el materialismo dialéctico como bases científicas del aprender haciendo o como diría Serrat “haciendo camino al andar”.
No puede someterse la crítica a un proceso de persecución, difamación o de escarnio público; por el contrario debe revisarse desde la conciencia y ética revolucionaria. Recuerdo que uno de los elementos que mayormente marcó a mi generación (la de los 90) como parte del modelo neoliberal impuesto a nuestro país fue la la corrupción; esa figura atada siempre a las clases mas pudientes al servicio del capitalismo, sin embargo vemos como hoy aun persisten esas prácticas, en contraposición con el objetivo de hacer un gobierno diferente; sin duda alguna el Presidente Chávez es el líder de este proceso porque su visión estratégica y su moral revolucionaria es consecuente con sus ideales, sin embargo un anillo burocratizado lo ha venido separando de su pueblo, es él quien termina acercándose a las grandes masas pero en nuestras instituciones no hemos generado el puente necesario para que el de a pie se sienta parte integral del proceso.
Superar estos vicios sugieren en primera instancia ir eliminando los viejos vicios de las corrientes estalinistas del partido, transformando la forma de hacer estado pero con capacidad técnica y política, además de fortalecer el poder popular con una visión pluralista, y con ello no me refiero a negociar con la derecha política sino con el pueblo descontento y crítico a los que la revolución Bolivariana les devolvió sus voces, y como diría un amigo desde la lealtad que compromete a todo revolucionario ser crítico para retomar la senda correcta hacia la construcción del socialismo.
“Para avanzar hacia la sociedad socialista que queremos, necesitamos sustituir el Estado capitalista burgués por un Estado Socialista. El nuevo estado esbozado, avanza hacia el estado comunal planificado y orgánico cuya concreción se da por la interacción dialéctica entre las viejas células organizativas, poco dinámicas y obsoletas y las nuevas formas organizativas superiores como las comunas, consejos comunales, consejos revolucionarios de trabajadores y trabajadoras, consejos revolucionarios de estudiantes, entre otros.
El partido, junto al pueblo, debe afianzar la lucha contra la corrupción, creando las condiciones y los mecanismos para combatir este vicioenquistado en las estructuras del Estado burgués, que promueve la degradación moral y ética de las instituciones y del ser humano, generando prácticas que riñen con los principios éticos; en consecuencia, se debe promover la búsqueda incesante de la transformación revolucionaria de la conciencia del deber social, aunado con la aplicación de elementos jurídicos que liquiden la impunidad, castigando implacablemente hechos que atenten contra la ética y la moral pública. Todo acto de corrupción es un acto contra revolucionario, el Partido trabajará en el fortalecimiento de la ética revolucionaria, que es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre el discurso y la acción”. Libro Rojo del PSUV
Sin embargo siendo el pueblo el actor protagónico dentro del proceso como quien interpela la acción pública, muchas veces esas voces de descontento o de reacción crítica ante lo que consideran una mala praxis no termina siendo tomado en cuenta por quienes ostentan el poder de decisión en las instituciones públicas y esto desde los más altos cargos hasta representaciones locales, puesto que el Estado conocido heredado funciona de esta manera.
Adicionalmente se generan prácticas de absoluta representatividad y se asume el rol del “poder fetichizado” planteado por Dussel cuando la práctica del “poder obedencial” debería ser la mejor vía, esto porque aunque con buena intención se pretenda imponer políticas a las comunidades por considerar un grupo de expertos la mejor solución no responden necesariamente a la mayoría de los casos. Es entonces cuando quienes hacen una crítica al respecto son considerados de manera casi automática de contrarrevolucionarios y sometidos a la persecución y el escarnio público, lo que da muestras de una clara desviación derechista dentro de las filas del proceso político revolucionario.
En todo caso vemos como el reciente caso de Samán ha generado una serie de polémicas dentro de la izquierda Venezolana, que van desde posiciones inexplicablemente conservadoras hasta radicalismos en extremo. Sin duda lo que si es cierto aunque esto sea algo muy subjetivo; es que la crítica debe darse como parte de la construcción colectiva dado por los enfoques altamente revolucionarios tales como la pedagogía crítica y el materialismo dialéctico como bases científicas del aprender haciendo o como diría Serrat “haciendo camino al andar”.
No puede someterse la crítica a un proceso de persecución, difamación o de escarnio público; por el contrario debe revisarse desde la conciencia y ética revolucionaria. Recuerdo que uno de los elementos que mayormente marcó a mi generación (la de los 90) como parte del modelo neoliberal impuesto a nuestro país fue la la corrupción; esa figura atada siempre a las clases mas pudientes al servicio del capitalismo, sin embargo vemos como hoy aun persisten esas prácticas, en contraposición con el objetivo de hacer un gobierno diferente; sin duda alguna el Presidente Chávez es el líder de este proceso porque su visión estratégica y su moral revolucionaria es consecuente con sus ideales, sin embargo un anillo burocratizado lo ha venido separando de su pueblo, es él quien termina acercándose a las grandes masas pero en nuestras instituciones no hemos generado el puente necesario para que el de a pie se sienta parte integral del proceso.
Superar estos vicios sugieren en primera instancia ir eliminando los viejos vicios de las corrientes estalinistas del partido, transformando la forma de hacer estado pero con capacidad técnica y política, además de fortalecer el poder popular con una visión pluralista, y con ello no me refiero a negociar con la derecha política sino con el pueblo descontento y crítico a los que la revolución Bolivariana les devolvió sus voces, y como diría un amigo desde la lealtad que compromete a todo revolucionario ser crítico para retomar la senda correcta hacia la construcción del socialismo.
“Para avanzar hacia la sociedad socialista que queremos, necesitamos sustituir el Estado capitalista burgués por un Estado Socialista. El nuevo estado esbozado, avanza hacia el estado comunal planificado y orgánico cuya concreción se da por la interacción dialéctica entre las viejas células organizativas, poco dinámicas y obsoletas y las nuevas formas organizativas superiores como las comunas, consejos comunales, consejos revolucionarios de trabajadores y trabajadoras, consejos revolucionarios de estudiantes, entre otros.
El partido, junto al pueblo, debe afianzar la lucha contra la corrupción, creando las condiciones y los mecanismos para combatir este vicioenquistado en las estructuras del Estado burgués, que promueve la degradación moral y ética de las instituciones y del ser humano, generando prácticas que riñen con los principios éticos; en consecuencia, se debe promover la búsqueda incesante de la transformación revolucionaria de la conciencia del deber social, aunado con la aplicación de elementos jurídicos que liquiden la impunidad, castigando implacablemente hechos que atenten contra la ética y la moral pública. Todo acto de corrupción es un acto contra revolucionario, el Partido trabajará en el fortalecimiento de la ética revolucionaria, que es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre el discurso y la acción”. Libro Rojo del PSUV
martes, 6 de septiembre de 2011
Sobre la especulación
Nuestra revolución Bolivariana es en su esencia construcción colectiva de una situación política histórica que se origina en medio de una crisis integral que está viviendo el mundo. Es por tanto una determinación importante dado que la coyuntura revolucionaria se da en medio de avances, retrocesos, contradicciones y antagonismos, que muestra diversas matices ideológicas o corrientes de pensamiento que apuntan en su dirección ideológica a sugerir que es lo mejor para el proceso político actual, por lo que en consecuencia se vive en una profunda construcción dialéctica.
De allí que el componente del pensar sea fundamentalmente entre la lógica de la experiencia vivida desde los planteamientos del Marxismo, pasando por los referentes del socialismo real hasta el momento actual, siendo además inédito puesto que presenta una transición del capitalismo al socialismo, muy diferente a lo vivido por la Unión Soviética en el siglo pasado, de allí la importancia de la lógica innovadora para afrontar los retos que se nos ha deparado para nuestra sociedad.
Producto de la cultura rentista petrolera irradiada desde principios del siglo XX, que trajo como consecuencia un capitalismo tardío especulativo, se generó en el país una situación de desigualdad entre quienes accedían mayoritariamente a lo poco que quedaba de la renta petrolera y la clase social políticamente excluida en ese reparto; de allí que la política del Gobierno Bolivariano sea garantizar una distribución equilibrada de la riqueza nacional, que colocan a Venezuela como uno de los países con menor desigualdad de la región.
Sin embargo una vez satisfechas algunas necesidades fundamentales, pareciera haberse generado una distorsión cultural de la sociedad rentista, incrementando el consumo innecesario, desarrollando nuevas formas especulativas de acción económica, y perdiendo la importancia del trabajo productivo como fuente de liberación, amarrado claro a una fuerte dominación ideológica por los signos y valores del capitalismo heredado.
Esto ha desembocado en la baja eficiencia de la gestión económica de la productividad nacional, al sumergirnos en una batalla frontal contra la lógica de la economía de mercado, desde las perspectivas del control que terminan incrementando la cadena especulativa y de corrupción que alimentan arbitrariamente los problemas originados en materia económica.
En todo caso se ha asumido como debe ser la tarea del Estado, en participar como fiscalizador y propiciador de nuevas formas de producción, sin embargo no serán suficientes puesto que el fenómeno de la especulación al darse como hecho cultural, no se puede asumir un combate asertivo si no se disponen de los elementos culturales del pueblo en la acción; en otras palabras la participación activa de la gente en todos los procesos de la economía, por eso debemos a lo interno del proceso realizar una discusión profunda que permita desarrollar el mapa económico productivo nacional para determinar los cuellos de botella y donde los encontremos accionar directamente con la gente.
“La participación protagónica de los Consejos Comunales y de Trabajadores es clave para crear las bases del desarrollo de las relaciones socialistas de producción”. Víctor Álvarez
De allí que el componente del pensar sea fundamentalmente entre la lógica de la experiencia vivida desde los planteamientos del Marxismo, pasando por los referentes del socialismo real hasta el momento actual, siendo además inédito puesto que presenta una transición del capitalismo al socialismo, muy diferente a lo vivido por la Unión Soviética en el siglo pasado, de allí la importancia de la lógica innovadora para afrontar los retos que se nos ha deparado para nuestra sociedad.
Producto de la cultura rentista petrolera irradiada desde principios del siglo XX, que trajo como consecuencia un capitalismo tardío especulativo, se generó en el país una situación de desigualdad entre quienes accedían mayoritariamente a lo poco que quedaba de la renta petrolera y la clase social políticamente excluida en ese reparto; de allí que la política del Gobierno Bolivariano sea garantizar una distribución equilibrada de la riqueza nacional, que colocan a Venezuela como uno de los países con menor desigualdad de la región.
Sin embargo una vez satisfechas algunas necesidades fundamentales, pareciera haberse generado una distorsión cultural de la sociedad rentista, incrementando el consumo innecesario, desarrollando nuevas formas especulativas de acción económica, y perdiendo la importancia del trabajo productivo como fuente de liberación, amarrado claro a una fuerte dominación ideológica por los signos y valores del capitalismo heredado.
Esto ha desembocado en la baja eficiencia de la gestión económica de la productividad nacional, al sumergirnos en una batalla frontal contra la lógica de la economía de mercado, desde las perspectivas del control que terminan incrementando la cadena especulativa y de corrupción que alimentan arbitrariamente los problemas originados en materia económica.
En todo caso se ha asumido como debe ser la tarea del Estado, en participar como fiscalizador y propiciador de nuevas formas de producción, sin embargo no serán suficientes puesto que el fenómeno de la especulación al darse como hecho cultural, no se puede asumir un combate asertivo si no se disponen de los elementos culturales del pueblo en la acción; en otras palabras la participación activa de la gente en todos los procesos de la economía, por eso debemos a lo interno del proceso realizar una discusión profunda que permita desarrollar el mapa económico productivo nacional para determinar los cuellos de botella y donde los encontremos accionar directamente con la gente.
“La participación protagónica de los Consejos Comunales y de Trabajadores es clave para crear las bases del desarrollo de las relaciones socialistas de producción”. Víctor Álvarez
lunes, 29 de agosto de 2011
Desmedidos ataques a las instituciones
En un intento por desestabilizar el país, de nuevo un sector de la oposición venezolana apunta en su estrategia al desprestigio de las instituciones del Gobierno Bolivariano, como sacados con pinza han preparado un amplio campo de ataque hacia los diversos poderes del Estado en detrimento de su sola ofensiva frontal hasta ahora contra el Presidente Chávez; en todo caso parece que la derecha nacional aunque divida en su supuesto accionar unitario, de lo que si están claros es en el discurso mediático contra la revolución.
De tal manera podemos definitivamente diferenciar diversos sectores de la oposición: el primero de ellos vinculado con el tema económico que poco les interesa las instituciones, el segundo movido por extremistas de derecha con relaciones muy cercanas a los Estados Unidos y la derecha internacional, un tercero representado principalmente por la vieja dirigencia del puntofijismo aunque se han incorporado parte de la nueva, una cuarta representado por las nuevas caras de la derecha nacional pero relacionados principalmente con los sectores más apabullantes de la oligarquía nacional, quinto los medios de comunicación privados; en definitiva estos sectores no vacilarán en apoyar una salida no democrática de Chávez, aunque podrá encontrarse un sexto grupo que pretende una salida democrática pero que tiene la necesidad por ser minoría de establecer alianzas con los sectores golpistas del país.
Los objetivos planteados por la oposición tienden a concentrarse en matrices de opinión hacia la libertad de expresión, la inseguridad, la vivienda y la salud; de seguro estarán planteando tal como lo hicieron en la campaña de la reforma tomar como bandera el tema de la propiedad; es por ello que debemos ser muy cuidadosos en el accionar político de la revolución, recordemos aquella frase del camarada William Lara “la gerencia de la política debe ser con las neuronas y no con las hormonas”. La derecha golpista nacional sigue soñando con un escenario antidemocrático y esta campaña política (la presidencial de 2012) ya comenzó, y la misma estará repleta de provocaciones, ahora menos que nunca nuestra izquierda debe ser reaccionaria, mucho menos estalinista, debemos ser vigilantes del panorama global y recordar la famosa frase del comandante “águila no caza mosca”, y enfocar nuestros esfuerzos más radicales en la lucha contra el sistema capitalista y las formas camaleónicas del imperialismo.
Comunicacionalmente debemos ser más efectivos para sacar ventaja, como por ejemplo del hecho histórico de la nacionalización del oro, pues simboliza soberanía e independencia nacional, en contraste dedicamos esfuerzos contestatarios en una especie de acción reactiva, que pareciera indicar que la oposición dicta la agenda del día.
Recuerdo algunos camaradas haber criticado a Lina Ron por darles de que hablar a los medios de oposición cuando intentó acciones de protesta contra Globovisión, en una situación en la que no había de que hablar, ahora con el caso de la barbaridad visceral de sexto poder en una acción de provocación se repite; porque para nada se puede compartir la acción de ese medio amarillista, sin embargo la jugada es generar condiciones de opinión contra la libertad de expresión.
Es evidente que las instituciones son el blanco, de tal manera que al desprestigiarlas mas no desligitamarlas, aunque intentarlo moralmente, con ello se pretende generar condiciones para rehacer las cosas, no es otra forma de decir acabar por la vía de la fuerza con las mismas; lo que no se dan cuenta en la oposición o enceguecen el panorama es que la forma de la institucionalidad política venezolana actual se encuentra a pesar de los esfuerzos de la revolución marcada por la estructura heredada de la cuarta República, en todo caso es un punto a favor el esfuerzo de la revolución por transformarlas, más que hacerlas que funciones.
La conexión Chávez – Pueblo en consecuencia no termina imitándose en las instituciones, por ello quien sale principalmente a responder los ataques son los responsables de las instituciones y no la masa popular, de tal manera que no debemos desgastarnos en esta campaña por responder cuanto ataque provocador surja inescrupulosamente de la derecha venezolana, debemos concretar con más eficiencia en la gestión pública, la cual debe estar acompañada por la comunidad organizada.
A modo de reflexión veamos lo que significa democracia para la oposición nacional: claramente identificado con las acciones terroristas de la OTAN contra Libia, o la nefasta acción política de Piñera contra la educación y la juventud Chilena, sin duda las loas de los medios nacionales sobran ante tales escenarios, y sueñan con condiciones similares en nuestro país; es por ello que debemos capitalizar políticamente estas acciones que pueden generar mediante estrategias bien elaboradas revertirle la matriz de opinión generada por la oposición.
"Las instituciones perfectamente representativas no son adecuadas a nuestro carácter , costumbres y luces actuales”. Simón Bolívar
De tal manera podemos definitivamente diferenciar diversos sectores de la oposición: el primero de ellos vinculado con el tema económico que poco les interesa las instituciones, el segundo movido por extremistas de derecha con relaciones muy cercanas a los Estados Unidos y la derecha internacional, un tercero representado principalmente por la vieja dirigencia del puntofijismo aunque se han incorporado parte de la nueva, una cuarta representado por las nuevas caras de la derecha nacional pero relacionados principalmente con los sectores más apabullantes de la oligarquía nacional, quinto los medios de comunicación privados; en definitiva estos sectores no vacilarán en apoyar una salida no democrática de Chávez, aunque podrá encontrarse un sexto grupo que pretende una salida democrática pero que tiene la necesidad por ser minoría de establecer alianzas con los sectores golpistas del país.
Los objetivos planteados por la oposición tienden a concentrarse en matrices de opinión hacia la libertad de expresión, la inseguridad, la vivienda y la salud; de seguro estarán planteando tal como lo hicieron en la campaña de la reforma tomar como bandera el tema de la propiedad; es por ello que debemos ser muy cuidadosos en el accionar político de la revolución, recordemos aquella frase del camarada William Lara “la gerencia de la política debe ser con las neuronas y no con las hormonas”. La derecha golpista nacional sigue soñando con un escenario antidemocrático y esta campaña política (la presidencial de 2012) ya comenzó, y la misma estará repleta de provocaciones, ahora menos que nunca nuestra izquierda debe ser reaccionaria, mucho menos estalinista, debemos ser vigilantes del panorama global y recordar la famosa frase del comandante “águila no caza mosca”, y enfocar nuestros esfuerzos más radicales en la lucha contra el sistema capitalista y las formas camaleónicas del imperialismo.
Comunicacionalmente debemos ser más efectivos para sacar ventaja, como por ejemplo del hecho histórico de la nacionalización del oro, pues simboliza soberanía e independencia nacional, en contraste dedicamos esfuerzos contestatarios en una especie de acción reactiva, que pareciera indicar que la oposición dicta la agenda del día.
Recuerdo algunos camaradas haber criticado a Lina Ron por darles de que hablar a los medios de oposición cuando intentó acciones de protesta contra Globovisión, en una situación en la que no había de que hablar, ahora con el caso de la barbaridad visceral de sexto poder en una acción de provocación se repite; porque para nada se puede compartir la acción de ese medio amarillista, sin embargo la jugada es generar condiciones de opinión contra la libertad de expresión.
Es evidente que las instituciones son el blanco, de tal manera que al desprestigiarlas mas no desligitamarlas, aunque intentarlo moralmente, con ello se pretende generar condiciones para rehacer las cosas, no es otra forma de decir acabar por la vía de la fuerza con las mismas; lo que no se dan cuenta en la oposición o enceguecen el panorama es que la forma de la institucionalidad política venezolana actual se encuentra a pesar de los esfuerzos de la revolución marcada por la estructura heredada de la cuarta República, en todo caso es un punto a favor el esfuerzo de la revolución por transformarlas, más que hacerlas que funciones.
La conexión Chávez – Pueblo en consecuencia no termina imitándose en las instituciones, por ello quien sale principalmente a responder los ataques son los responsables de las instituciones y no la masa popular, de tal manera que no debemos desgastarnos en esta campaña por responder cuanto ataque provocador surja inescrupulosamente de la derecha venezolana, debemos concretar con más eficiencia en la gestión pública, la cual debe estar acompañada por la comunidad organizada.
A modo de reflexión veamos lo que significa democracia para la oposición nacional: claramente identificado con las acciones terroristas de la OTAN contra Libia, o la nefasta acción política de Piñera contra la educación y la juventud Chilena, sin duda las loas de los medios nacionales sobran ante tales escenarios, y sueñan con condiciones similares en nuestro país; es por ello que debemos capitalizar políticamente estas acciones que pueden generar mediante estrategias bien elaboradas revertirle la matriz de opinión generada por la oposición.
"Las instituciones perfectamente representativas no son adecuadas a nuestro carácter , costumbres y luces actuales”. Simón Bolívar
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