En el contexto del proceso de transición hacia una sociedad socialista, la transformación económica que planteaba Marx lejos de clarificar sus objetivos en la realidad, pareciera desarrollarse en una suerte de combinación de las formas de dominación del sistema capitalista global y la distribución de la riqueza.
Países como China plantean el socialismo de mercado como una vía alternativa dentro del marco de la globalización, para combatir en el mismo terreno al capitalismo con un enfoque neoliberal, dado a maximizar la ganancia por las transacciones efectuadas bajo la lógica absurda de la oferta y la demanda.
Sobre esta situación la revolución Bolivariana tiene la obligación de generar formas alternativas de producción, distribución y consumo, y de esta manera combatir las relaciones de poder que inclinan la balanza de forma favorable hacia el opresor; de tal manera que en muchos casos vemos como nuestra política se destina a fortalecer un consumismo desenfrenado desde el Estado, que lejos de combatir las formas alienantes producidas por el consumismo exacerbado, por el contrario lo estimulan y agudizan las contradicciones de nuestro propio proceso político.
En definitiva la alternativa radical en primera instancia no es una vía muy lógica por ahora, dadas las condiciones de la globalización económica, con un país como el nuestro cuya economía está basada principalmente a modo de sociedad rentista petrolera, bajo una organización como la OPEP que se rige por las reglas del mercado. Tampoco pueden aceptarse propuestas supuestamente intermedias como la tercera vía que en definitiva no conducen a la liberación de los pueblos, y se encuentran destinadas a fracasar.
Recientemente la OPEP anunció que Venezuela tiene las reservas petroleras más grandes del mundo, cerca de un 25% de ese organismo y 20% a escala global; esto aunado a la prosecución de los proyectos desarrollados en la Faja Petrolífera del Orinoco, pudieran incrementar nuestras tendencias a seguir dependiendo de los ingresos generados por la producción de hidrocarburos, y con eso alimentar la perversión del sistema capitalista.
Es así como la propuesta económica concreta debe encaminarse principalmente hacia la construcción colectiva de los medios de producción, esto implica transferir la renta petrolera en inversiones económicas y sociales destinadas a romper con los esquemas de intercambio conocidos, donde la creatividad sea en consecuencia el resultado de los procesos generados en las cadenas de producción y comercialización. Hasta el día de hoy estos esfuerzos han sido muy tímidos en consecuencia no se pueden medir significativamente los avances alcanzados en materia de transformación de las relaciones económicas, sociales y culturales de los ámbitos de trabajo.
Es hora de dar un verdadero impulso hacia un sistema económico comunal, que permita combatir los males heredados de las estructuras capitalistas enquistadas en el sector privado y en muchas ocasiones hasta el sector público; donde la comunidad organizada pueda apropiarse de los medios de producción, distribución y consumo.
“La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.” Karl Marx
Datos Personales
Nelson Ortega. Venezuela. Rubio, Estado Táchira. (1983), Ingeniero en Informática (Universidad del Táchira UNET), Diplomado en Innovación Tecnológica (Universidad de Oviedo, España). Magíster en Planificación Global (UPEL-IPRGR). Fue Analista de la sala situacional del Ministerio de Industrias Básicas y Minería 2.006, Coordinador de Sistemas del Centro Internacional Miranda 2.007. Profesor - Asesor de Misión Sucre y Universidad Bolivariana de Venezuela. Coordinador General de la Academia de Software Libre. Miembro del Frente Bolivariano de Investigadores, Innovadores y Trabajadores de la Ciencia. Miembro del Centro Nacional de Investigaciones Educativas. Miembro del colectivo del Sistema de Formación Socialista Simón Rodríguez, Miembro de la Plataforma Política Patria Socialista. Gerente de Informática de la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología del Estado Táchira (Fundacite-Táchira) 2.007-2.012. Fue Coordinador de la Sala Situacional del Registro de la Gran Misión Vivienda Venezuela en el Estado Táchira (Julio - Agosto de 2011). Investigador de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES) (Julio - Diciembre, 2012). Coautor del Libro El delito homicidio en el Estado Táchira entre 1982 y 2012 (Forero y Ortega, 2013). Autor de la Investigación Modelo de Planificación para Promover la Seguridad Ciudadana en la Comunidades vinculadas al Centro de Formación UNES Táchira. Actualmente es Jefe de Estadística de la Dirección de Planificación y Desarrollo de la Gobernación del Estado Táchira, Coordinador de los Comité Estadísticos Estadales, Coordinador de la Revista de los Comité Estadísticos Estadales, Encargado de la Ofensiva Económica en el Estado Táchira, Secretario de la Comisión Estadal para la Lucha contra el Contrabando.
correo: nortega16232@gmail.com
correo: nortega16232@gmail.com
martes, 26 de julio de 2011
miércoles, 20 de julio de 2011
Sembrar el Petróleo
La idea de siembra petrolera conceptualizado por Alberto Adriani y popularizado por Arturo Uslar Pietri, pese a las controversias que sobre su historia se refiere, hoy más que nunca tiene vigencia sobre la política de Estado de un proceso revolucionario que ha asumido como bandera esta consigna y que pretende contribuir no sólo con el desarrollo económico que en el discurso fue asumido por lo Gobiernos de corte neoliberal de la cuarta República sino más significativamente con el desarrollo social y la transformación propia de la sociedad.
Pasar de una sociedad rentista en términos de la riqueza natural proporcionada por la inmensa cantidad de reservas petroleras en el país (296 mil 500 millones de barriles de crudo), que nos posicionan en el primer lugar del globo terráqueo; pareciera presentar un escenario bastante difícil en cuanto a la motivación cultural que pudiera tener nuestro pueblo para superar los vicios consumistas y la continuidad de una economía destructiva y por otra parte las amenazas de la permanente agresión que las águilas imperiales generan sobre nuestro territorio con el afán de adueñarse de nuestra riqueza petrolera por el camino violento, a lo que Dussell denomina coacción ilegítima y fin de la política.
El Gobierno del Presidente Chávez luego de los sucesos del paro petrolero orquestado por los altos intereses del Norte en conjunto con sus operadores locales, permitió crear a partir de la crisis una situación de apropiación de la industria petrolera y en consecuencia la autonomía del Gobierno de poder determinar las políticas para el Desarrollo del país libremente.
Andrés Giussepe Ávalos en su libro Petrodiplomacia y Economía en Venezuela proyectaba que para el 2011 el precio de la cesta petrolera de Venezuela estaría en 75,1$ por Barril, lo que indica que los actuales precios del crudo (105,75$) apuntan significativamente a una variación positiva que refleja por una parte la consolidación de la OPEP como organismo contra-hegemónico y autónomo en cuanto las políticas de producción, precios y comercialización a escala mundial y por otra el impacto de las economías emergentes como China, Brasil e India en la demanda de este producto.
Es así como vemos que la inversión social desarrollada en el país entre 1999 y 2010 (más de 350.000 millones de dólares), ha permitido tener como fuente de recursos PDVSA, que a pesar de los esfuerzos por parte de la revolución en desarrollar fuerzas productivas alternativas a la economía capitalista, aún nos encontramos muy lejos de esta meta y con ello lejos de la posibilidad de sembrar el petróleo, sin embargo vale la pena destacar que el esfuerzo que se ha generado para saldar la deuda social que sobre nuestro pueblo dejaron los gobiernos precedentes han dado sus frutos, nos queda por ahora el camino más difícil, como lo planteaba el Ché en la necesidad de formar el hombre nuevo.
Por ahora nos queda una tarea de profundizar los esfuerzos de la revolución en consolidar una economía socialista, para ello en términos materiales el petróleo será en consecuencia el insumo fundamental, y para ello los destinos de los recursos económicos provenientes de la industria petrolera deben ser en concordancia administrados de manera progresiva por la comunidad organizada, como resultado de un proceso de armonía entre lo organizativo, formativo y de transferencia de competencias.
“Debemos sembrar el petróleo y utilizar la riqueza racionalmente para el desarrollo”. Hugo Chávez Frías.
Pasar de una sociedad rentista en términos de la riqueza natural proporcionada por la inmensa cantidad de reservas petroleras en el país (296 mil 500 millones de barriles de crudo), que nos posicionan en el primer lugar del globo terráqueo; pareciera presentar un escenario bastante difícil en cuanto a la motivación cultural que pudiera tener nuestro pueblo para superar los vicios consumistas y la continuidad de una economía destructiva y por otra parte las amenazas de la permanente agresión que las águilas imperiales generan sobre nuestro territorio con el afán de adueñarse de nuestra riqueza petrolera por el camino violento, a lo que Dussell denomina coacción ilegítima y fin de la política.
El Gobierno del Presidente Chávez luego de los sucesos del paro petrolero orquestado por los altos intereses del Norte en conjunto con sus operadores locales, permitió crear a partir de la crisis una situación de apropiación de la industria petrolera y en consecuencia la autonomía del Gobierno de poder determinar las políticas para el Desarrollo del país libremente.
Andrés Giussepe Ávalos en su libro Petrodiplomacia y Economía en Venezuela proyectaba que para el 2011 el precio de la cesta petrolera de Venezuela estaría en 75,1$ por Barril, lo que indica que los actuales precios del crudo (105,75$) apuntan significativamente a una variación positiva que refleja por una parte la consolidación de la OPEP como organismo contra-hegemónico y autónomo en cuanto las políticas de producción, precios y comercialización a escala mundial y por otra el impacto de las economías emergentes como China, Brasil e India en la demanda de este producto.
Es así como vemos que la inversión social desarrollada en el país entre 1999 y 2010 (más de 350.000 millones de dólares), ha permitido tener como fuente de recursos PDVSA, que a pesar de los esfuerzos por parte de la revolución en desarrollar fuerzas productivas alternativas a la economía capitalista, aún nos encontramos muy lejos de esta meta y con ello lejos de la posibilidad de sembrar el petróleo, sin embargo vale la pena destacar que el esfuerzo que se ha generado para saldar la deuda social que sobre nuestro pueblo dejaron los gobiernos precedentes han dado sus frutos, nos queda por ahora el camino más difícil, como lo planteaba el Ché en la necesidad de formar el hombre nuevo.
Por ahora nos queda una tarea de profundizar los esfuerzos de la revolución en consolidar una economía socialista, para ello en términos materiales el petróleo será en consecuencia el insumo fundamental, y para ello los destinos de los recursos económicos provenientes de la industria petrolera deben ser en concordancia administrados de manera progresiva por la comunidad organizada, como resultado de un proceso de armonía entre lo organizativo, formativo y de transferencia de competencias.
“Debemos sembrar el petróleo y utilizar la riqueza racionalmente para el desarrollo”. Hugo Chávez Frías.
miércoles, 13 de julio de 2011
A modo de reflexión del proceso Revolucionario
La situación de salud actual del Presidente Chávez, nos ha obligado dentro de las filas del proceso revolucionario a reflexionar sobre la actual coyuntura política, en un momento donde la esperanza de cambio y la necesidad de culminar el ciclo independentista real ha nacido como dice nuestro himno nacional con el ejemplo que Caracas dio.
Ante tal coyuntura el líder del proceso revolucionario ha originado en el calor del pueblo un profundo sentimiento de conmoción ante la información suministrada en una declaración muy emotiva de la presencia de células cancerígenas en su cuerpo, aún nos encontramos tratando de poder reaccionar ante tal acontecimiento, la tristeza y el dolor de los más necesitados y quienes consideramos una posibilidad de concretar un proceso revolucionario que nos encamine hacia un nuevo destino; un destino socialista se ven mermadas ante la indudable necesidad de manetener de manera imprescindible a Chávez.
En medio de todo esto el mismo Presidente ha mantenido continuamente a partir del momento en el que se determinó el deterioro de su estado de salud un conjunto de reflexiones, que apuntan hacia la forma de conducción del proceso revolucionario y las características organizativas sobre las cuales se ejecutan las políticas públicas.
Asumir en un sentido amplio la posibilidad de desarrollar un liderazgo colectivo plantedo por parte del Presidente Chávez a diferencia de lo que muchos pudieran pensar, lejos de debilitarlo lo fortalece; porque en primer lugar garantiza la evaluación del desenvolvimiento de los proyectos del gobierno en sus diferentes niveles, en segundo lugar incrementa la posibilidad que los líderes populares y la contraloría social asuma el seguimiento responsable de esos proyectos y en tercer lugar abre una posibilidad de avanzar de manera mucho más acelerada en el fortalecimiento del poder popular y la transferencia de competencias hacia este séctor.
De tal forma la idea de consolidar un proceso revolucionario en este momento más que nunca debe llamar a todos los sectores de izquierda a desarrollar una profunda dialéctica que revive la construcción colectiva de teoría revolucionaria y de práctica como hecho real concreto, asumir ese reto debe ser la tarea impostergable de quienes ocupan cargos de responsabilidad.
La derecha apuesta por el divisionismo o el radicalismo estatista, la izquierda debe en contraposición profundizar por la consecución definitiva del poder popular en los términos políticos de comunidad que quiere vivir, organizada y que por último de forma indispensable debe contar con la disposición de los medios técnicos para ejercer la voluntad de vida comunmente acordada.
“Invocamos a nuestros libertadores, invocamos a Dios Todopoderoso, a Cristo Redentor, para que nos permita continuar avanzando por esta vereda que cada día será más ancha, más próspera y más libre”. Hugo Chávez
Ante tal coyuntura el líder del proceso revolucionario ha originado en el calor del pueblo un profundo sentimiento de conmoción ante la información suministrada en una declaración muy emotiva de la presencia de células cancerígenas en su cuerpo, aún nos encontramos tratando de poder reaccionar ante tal acontecimiento, la tristeza y el dolor de los más necesitados y quienes consideramos una posibilidad de concretar un proceso revolucionario que nos encamine hacia un nuevo destino; un destino socialista se ven mermadas ante la indudable necesidad de manetener de manera imprescindible a Chávez.
En medio de todo esto el mismo Presidente ha mantenido continuamente a partir del momento en el que se determinó el deterioro de su estado de salud un conjunto de reflexiones, que apuntan hacia la forma de conducción del proceso revolucionario y las características organizativas sobre las cuales se ejecutan las políticas públicas.
Asumir en un sentido amplio la posibilidad de desarrollar un liderazgo colectivo plantedo por parte del Presidente Chávez a diferencia de lo que muchos pudieran pensar, lejos de debilitarlo lo fortalece; porque en primer lugar garantiza la evaluación del desenvolvimiento de los proyectos del gobierno en sus diferentes niveles, en segundo lugar incrementa la posibilidad que los líderes populares y la contraloría social asuma el seguimiento responsable de esos proyectos y en tercer lugar abre una posibilidad de avanzar de manera mucho más acelerada en el fortalecimiento del poder popular y la transferencia de competencias hacia este séctor.
De tal forma la idea de consolidar un proceso revolucionario en este momento más que nunca debe llamar a todos los sectores de izquierda a desarrollar una profunda dialéctica que revive la construcción colectiva de teoría revolucionaria y de práctica como hecho real concreto, asumir ese reto debe ser la tarea impostergable de quienes ocupan cargos de responsabilidad.
La derecha apuesta por el divisionismo o el radicalismo estatista, la izquierda debe en contraposición profundizar por la consecución definitiva del poder popular en los términos políticos de comunidad que quiere vivir, organizada y que por último de forma indispensable debe contar con la disposición de los medios técnicos para ejercer la voluntad de vida comunmente acordada.
“Invocamos a nuestros libertadores, invocamos a Dios Todopoderoso, a Cristo Redentor, para que nos permita continuar avanzando por esta vereda que cada día será más ancha, más próspera y más libre”. Hugo Chávez
viernes, 1 de julio de 2011
Una palabra de aliento al Presidente Chávez
Nuestro país sufría una crisis decadente de calidad de vida de los ciudadanos, una crisis profunda de un modelo de democracia representativa adeco-copeyano agotado por las prácticas neoliberales que sucumbían en la pobreza a nuestras ciudadanas y nuestros ciudadanos. Ante esta situación el “Caracazo” de 1.989 y el golpe del 04 de Febrero de 1.992 marcaban reales signos de que algo no andaba bien; allí aparece el Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías como responsable de un movimiento que llamó Bolivariano y que empezaba a demostrar el resquebrajamiento del la cultura política impregnada por un alto grado de injerencia de los Estados Unidos y sus trasnacionales.
El triunfo del Presidente Chávez en 1.998 significó la victoria del Pueblo, pro primera vez nosotros como ciudadanos Venezolanos nos vimos reflejados en el Palacio de Miraflores, a tal punto que los pobres parecían empezar a ver luz. Este momento además marcado por el agotamiento del viejo modelo planteaba un proyecto político liberador con los ideales de una democracia participativa y protagónica que empezaba a hablar de un mundo multipolar y de una integración latinoamericana como lo habrían soñado nuestros independentistas.
El Presidente Chávez ha significado para las nuevas generaciones y para los excluidos y maltratados por el viejo sistema la esperanza de cambio, de una patria nueva, ahora que está en una situación de recuperación vemos como las águilas imperiales y sus lacayos apátridas locales se regocijan de una situación física, que no hace más que demostrar su miserable condición humana de pensamiento y obra.
El líder del proceso revolucionario Bolivariano es hoy por hoy un referente indiscutible en el contexto latinoamericano y mundial, polémico para la derecha internacional pro-imperial, pero esperanzador para quienes como el soñamos con la posibilidad de un mundo mejor.
Chávez acabo con la vieja izquierda de papel muchas veces aburguesada, nos abrió la mirada a los ya ciegos por la ardua penetración de una sociedad capitalista que no ha hecho más que acrecentar las desigualdades y la cantidad de excluidos a razón de una moneda circulante, haciendo además un esfuerzo por entregarle realmente el poder al pueblo.
Debo hacer mi siguiente reflexión a título directo, en este caso al Presidente Chávez para decirle que aquí hay un pueblo esperando su regreso y que lo acompañaremos como todo lema revolucionario: “hasta la victoria siempre”, guiado siempre por el más profundo afecto y cariño de quienes pensamos diferente porque las luces de este proceso político han permitido aglutinar todas las fuerzas positivas, nos que mucho camino por recorrer, nuestra sociedad lo necesita, nuestro continente lo necesita nuestra patria grande deberá hacerle en algún momento de la historia un homenaje, pero no como aquella frase del libertador “arando en el mar” sino como el momento definitivo de nuestra independencia.
El socialismo es más que una palabra, una definición, un concepto, un ideal; es un modo de vida, las luces de la revolución Presidente Chávez no se apagarán. En algún momento de la historia diríamos que suerte tendría Chávez de estar con Fidel; hoy no sólo decimos sino que además proclamamos que suerte tiene Fidel de estar con nuestro Comandante.
Patria Socialista o Muerte. Venceremos
El triunfo del Presidente Chávez en 1.998 significó la victoria del Pueblo, pro primera vez nosotros como ciudadanos Venezolanos nos vimos reflejados en el Palacio de Miraflores, a tal punto que los pobres parecían empezar a ver luz. Este momento además marcado por el agotamiento del viejo modelo planteaba un proyecto político liberador con los ideales de una democracia participativa y protagónica que empezaba a hablar de un mundo multipolar y de una integración latinoamericana como lo habrían soñado nuestros independentistas.
El Presidente Chávez ha significado para las nuevas generaciones y para los excluidos y maltratados por el viejo sistema la esperanza de cambio, de una patria nueva, ahora que está en una situación de recuperación vemos como las águilas imperiales y sus lacayos apátridas locales se regocijan de una situación física, que no hace más que demostrar su miserable condición humana de pensamiento y obra.
El líder del proceso revolucionario Bolivariano es hoy por hoy un referente indiscutible en el contexto latinoamericano y mundial, polémico para la derecha internacional pro-imperial, pero esperanzador para quienes como el soñamos con la posibilidad de un mundo mejor.
Chávez acabo con la vieja izquierda de papel muchas veces aburguesada, nos abrió la mirada a los ya ciegos por la ardua penetración de una sociedad capitalista que no ha hecho más que acrecentar las desigualdades y la cantidad de excluidos a razón de una moneda circulante, haciendo además un esfuerzo por entregarle realmente el poder al pueblo.
Debo hacer mi siguiente reflexión a título directo, en este caso al Presidente Chávez para decirle que aquí hay un pueblo esperando su regreso y que lo acompañaremos como todo lema revolucionario: “hasta la victoria siempre”, guiado siempre por el más profundo afecto y cariño de quienes pensamos diferente porque las luces de este proceso político han permitido aglutinar todas las fuerzas positivas, nos que mucho camino por recorrer, nuestra sociedad lo necesita, nuestro continente lo necesita nuestra patria grande deberá hacerle en algún momento de la historia un homenaje, pero no como aquella frase del libertador “arando en el mar” sino como el momento definitivo de nuestra independencia.
El socialismo es más que una palabra, una definición, un concepto, un ideal; es un modo de vida, las luces de la revolución Presidente Chávez no se apagarán. En algún momento de la historia diríamos que suerte tendría Chávez de estar con Fidel; hoy no sólo decimos sino que además proclamamos que suerte tiene Fidel de estar con nuestro Comandante.
Patria Socialista o Muerte. Venceremos
martes, 28 de junio de 2011
Hacia una Metodología para la Elaboración de Planes Comunales de Ciencia, Tecnología e innovación
Los procesos de cambio desarrollados a partir de la proclamación de la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en 1.999, marcaron un punto referencial en la elaboración de los nuevos planes de desarrollo tanto nacionales como sectoriales, especialmente en algunos aspectos tales como: lo establecido en el preámbulo de la carta magna al enunciar el carácter participativo y protagónico de la democracia venezolana y por otro lado lo descrito en el artículo 110:
El Estado reconocerá el interés público de la ciencia, la tecnología, el conocimiento, la innovación y sus aplicaciones y los servicios de información necesarios por ser instrumentos fundamentales para el desarrollo económico, social y político del país así como para la seguridad y soberanía nacional[1].
Esto permitió la incorporación dentro de la estructura del Estado la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, desarrollando adicionalmente la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI), que permitió considera el aporte a Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) como resultante del Producto Interno Bruto (PIB) de 0,64% en 2005 a 2,69% en 2.007[2], y que plantea dentro de su última reforma a las comunidades organizadas como receptores de los aportes del sector privado en CTI tal como se define en el numeral 4 del artículo 3 al describir como sujetos de ley a “Las comunas que realicen actividades de ciencia, tecnología, innovación y sus aplicaciones[3]”.
Un resultado concreto de un amplio debate en todo el país fue el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2.005 – 2.030 que definió diez (10) grandes áreas estratégicas (Petróleo, gas y energía; soberanía y seguridad alimentaria; desarrollo sustentable y biodiversidad; desarrollo endógeno; tecnologías de información y comunicación; salud pública; gerencia pública; educación y visibilidad y cultura científica)[4], que constituyeron en conjunto con el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2.007 – 2.013 (PDESN 2.007 – 2.013) el marco referencial para la creación de los Planes Estadales de Ciencia, Tecnología, Innovación e Industrias.
Así mismo el lanzamiento de la Misión Ciencia en 2.005 buscaba acercar el conocimiento científico y tecnológico a las comunidades pero por otra parte pretendía reconocer el carácter científico de los saberes populares. Boaventura Dos Santos lo expresa de la siguiente manera:
Desde la última década, esta concepción del saber local ha tenido fuertes críticos, que afirman que el saber es una construcción híbrida y exigen un enfoque diferente de los saberes, en una perspectiva situacional. La lógica binaria subyacente en el modo científico de reflexionar plantea una construcción del mundo que estructura profundamente las representaciones del conocimiento en los contextos en los que este es producido. Esta forma de concebir el saber es fruto del modelo cartesiano, que divide el mundo entre el sujeto que sabe y el objeto que va a ser estudiado. En esta perspectiva todos los conocimientos son socialmente construidos -o sea, son el resultado de prácticas socialmente organizadas que implican la movilización de recursos materiales e intelectuales de diferentes tipos, vinculadas a contextos y situaciones específicas-. En consecuencia, el enfoque del análisis debe centrarse en los procesos que permiten jerarquizar el saber y el poder del conocimiento local tradicional y conocimiento global-científico. Debido a que el conocimiento científico ha sido definido como el paradigma del conocimiento y el único epistemológicamente adecuado, la producción del saber local se consumió como no-saber, o como un saber subalterno. [5]
Rafael Antonio Palacios Bustamante plantea este tema como una dicotomía indicando que: “El análisis de la brecha tecnológica ha generado una diferenciación del modelo de desarrollo basado en el conocimiento: la sociedad del conocimiento y la sociedad democrática del conocimiento[6]”; por lo que se lleva el tema al campo político como hecho de poder en tres determinaciones esenciales: (a) la voluntad vivir, (b) de manera razonada en el consenso de la comunidad y (c) la disposición de los medios técnicos para desarrollarlo[7].
En el año 2.010 con el relanzamiento de la Misión Ciencia se crean los comité de saberes y producción (CSP) los cuales tienen dentro de sus precisiones conceptuales define:
La valoración de los saberes populares son producto de su hacer y se pueden mejorar o desarrollar, por un lado, mediante la sistematización, la cual permite conocer, transferir y socializar el conocimiento de la vida cotidiana y, por otro lado, incorporar los conocimientos técnicos y de planificación al desarrollo local integral del país, mediante el manejo de instrumentos técnicos y científicos (carta comunitaria, indicadores, formulación de proyectos, elaboración del plan comunal u otros) que proporcione diversas dimensiones de la realidad local, regional y nacional. [8]
Ahora bien el problema con esto termina siendo el bajo interés de las comunidades organizadas en adoptar políticas concretas en las áreas de CTI, al no haber una satisfacción concreta de las necesidades básicas que obligan enfocar los planes de desarrollo comunitario en áreas de inversión como infraestructura y servicios principalmente, lo que consecuentemente origina un alto grado de dependencia de factores externos en el desarrollo local al no existir sistematización de experiencias para la generación de nuevos conocimientos ni transferencia de tecnología.
Ante esta situación pudiera resultar necesario desarrollar una metodología para elaborar Planes comunales de Ciencia, Tecnología e Innovación de forma tal de combinar algunas teorías de los enfoques socio-comunitarios tales como: enfoque de marco lógico, diagnóstico social, diagnóstico participativo entre otros; de esta forma se construye desde abajo en la comunidad, la política de Estado en materia de CTI, contribuyendo de esta forma a superar los eufemismos ocasionados por la visión de la ciencia dada sola en sujetos exclusivos y por otra parte a desarrollar unos primeros aportes en una real apropiación social del conocimiento.
[1] Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. (1999). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, 5453, marzo 3, 2000.
[2]Chacón, J. (2010). [Semana de las TI y el SP]. Caracas: Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias
[3]Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación, (2010). Gaceta oficial de la República Bolivariana de Venezuela, 39.575, Diciembre 16, 2010.
[4]Ministerio de Ciencia y Tecnología. (2005, Octubre). Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2005-2030. Caracas: Autor
[5]Lanz, R. (Comp.). (2007). Debate abierto sobre Misión Ciencia. Caracas: Autor.
[6]Palacios Bustamante, R. (2010). Conocimiento, innovación y desarrollo social en la integración latinoamericana: Un modelo alternativo para Venezuela. Tomo II/Saberes. Caracas; Venezuela.
[7]Dussell, E. (2009). Política de la liberación arquitectónica. Volumen II. Madrid; España.
[8]Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias. (2010). Comité de Saberes y Producción: algunas precisiones conceptuales. Caracas: Autor.
El Estado reconocerá el interés público de la ciencia, la tecnología, el conocimiento, la innovación y sus aplicaciones y los servicios de información necesarios por ser instrumentos fundamentales para el desarrollo económico, social y político del país así como para la seguridad y soberanía nacional[1].
Esto permitió la incorporación dentro de la estructura del Estado la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, desarrollando adicionalmente la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI), que permitió considera el aporte a Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) como resultante del Producto Interno Bruto (PIB) de 0,64% en 2005 a 2,69% en 2.007[2], y que plantea dentro de su última reforma a las comunidades organizadas como receptores de los aportes del sector privado en CTI tal como se define en el numeral 4 del artículo 3 al describir como sujetos de ley a “Las comunas que realicen actividades de ciencia, tecnología, innovación y sus aplicaciones[3]”.
Un resultado concreto de un amplio debate en todo el país fue el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2.005 – 2.030 que definió diez (10) grandes áreas estratégicas (Petróleo, gas y energía; soberanía y seguridad alimentaria; desarrollo sustentable y biodiversidad; desarrollo endógeno; tecnologías de información y comunicación; salud pública; gerencia pública; educación y visibilidad y cultura científica)[4], que constituyeron en conjunto con el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2.007 – 2.013 (PDESN 2.007 – 2.013) el marco referencial para la creación de los Planes Estadales de Ciencia, Tecnología, Innovación e Industrias.
Así mismo el lanzamiento de la Misión Ciencia en 2.005 buscaba acercar el conocimiento científico y tecnológico a las comunidades pero por otra parte pretendía reconocer el carácter científico de los saberes populares. Boaventura Dos Santos lo expresa de la siguiente manera:
Desde la última década, esta concepción del saber local ha tenido fuertes críticos, que afirman que el saber es una construcción híbrida y exigen un enfoque diferente de los saberes, en una perspectiva situacional. La lógica binaria subyacente en el modo científico de reflexionar plantea una construcción del mundo que estructura profundamente las representaciones del conocimiento en los contextos en los que este es producido. Esta forma de concebir el saber es fruto del modelo cartesiano, que divide el mundo entre el sujeto que sabe y el objeto que va a ser estudiado. En esta perspectiva todos los conocimientos son socialmente construidos -o sea, son el resultado de prácticas socialmente organizadas que implican la movilización de recursos materiales e intelectuales de diferentes tipos, vinculadas a contextos y situaciones específicas-. En consecuencia, el enfoque del análisis debe centrarse en los procesos que permiten jerarquizar el saber y el poder del conocimiento local tradicional y conocimiento global-científico. Debido a que el conocimiento científico ha sido definido como el paradigma del conocimiento y el único epistemológicamente adecuado, la producción del saber local se consumió como no-saber, o como un saber subalterno. [5]
Rafael Antonio Palacios Bustamante plantea este tema como una dicotomía indicando que: “El análisis de la brecha tecnológica ha generado una diferenciación del modelo de desarrollo basado en el conocimiento: la sociedad del conocimiento y la sociedad democrática del conocimiento[6]”; por lo que se lleva el tema al campo político como hecho de poder en tres determinaciones esenciales: (a) la voluntad vivir, (b) de manera razonada en el consenso de la comunidad y (c) la disposición de los medios técnicos para desarrollarlo[7].
En el año 2.010 con el relanzamiento de la Misión Ciencia se crean los comité de saberes y producción (CSP) los cuales tienen dentro de sus precisiones conceptuales define:
La valoración de los saberes populares son producto de su hacer y se pueden mejorar o desarrollar, por un lado, mediante la sistematización, la cual permite conocer, transferir y socializar el conocimiento de la vida cotidiana y, por otro lado, incorporar los conocimientos técnicos y de planificación al desarrollo local integral del país, mediante el manejo de instrumentos técnicos y científicos (carta comunitaria, indicadores, formulación de proyectos, elaboración del plan comunal u otros) que proporcione diversas dimensiones de la realidad local, regional y nacional. [8]
Ahora bien el problema con esto termina siendo el bajo interés de las comunidades organizadas en adoptar políticas concretas en las áreas de CTI, al no haber una satisfacción concreta de las necesidades básicas que obligan enfocar los planes de desarrollo comunitario en áreas de inversión como infraestructura y servicios principalmente, lo que consecuentemente origina un alto grado de dependencia de factores externos en el desarrollo local al no existir sistematización de experiencias para la generación de nuevos conocimientos ni transferencia de tecnología.
Ante esta situación pudiera resultar necesario desarrollar una metodología para elaborar Planes comunales de Ciencia, Tecnología e Innovación de forma tal de combinar algunas teorías de los enfoques socio-comunitarios tales como: enfoque de marco lógico, diagnóstico social, diagnóstico participativo entre otros; de esta forma se construye desde abajo en la comunidad, la política de Estado en materia de CTI, contribuyendo de esta forma a superar los eufemismos ocasionados por la visión de la ciencia dada sola en sujetos exclusivos y por otra parte a desarrollar unos primeros aportes en una real apropiación social del conocimiento.
[1] Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. (1999). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, 5453, marzo 3, 2000.
[2]Chacón, J. (2010). [Semana de las TI y el SP]. Caracas: Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias
[3]Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación, (2010). Gaceta oficial de la República Bolivariana de Venezuela, 39.575, Diciembre 16, 2010.
[4]Ministerio de Ciencia y Tecnología. (2005, Octubre). Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2005-2030. Caracas: Autor
[5]Lanz, R. (Comp.). (2007). Debate abierto sobre Misión Ciencia. Caracas: Autor.
[6]Palacios Bustamante, R. (2010). Conocimiento, innovación y desarrollo social en la integración latinoamericana: Un modelo alternativo para Venezuela. Tomo II/Saberes. Caracas; Venezuela.
[7]Dussell, E. (2009). Política de la liberación arquitectónica. Volumen II. Madrid; España.
[8]Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias. (2010). Comité de Saberes y Producción: algunas precisiones conceptuales. Caracas: Autor.
lunes, 13 de junio de 2011
La oposición Venezolana
El escenario actual para la oposición venezolana es crítico, ante la ausencia de un líder que represente la supuesta unión de los factores contra-revolucionarios, la inexistencia de un proyecto político para el país diferente a lo planteado en la cuarta república y la división sectaria dentro del seno de la MUD, colocan a este sector político contra la pared frente a un Presidente Chávez que mantiene la confianza de un importante sector de la población (más del 50% según las encuestas de Datanálisis y GISXXI).
Sin duda la oposición nacional presenta su faceta más preocupante desde hace mucho tiempo, el hecho de que hayan retomado en las últimas elecciones (Gobernaciones, alcaldías y asamblea nacional) a algunos puestos que de manera aplastante tenía la izquierda Venezolana solo han vislumbrado una mermada acción política que plantea retóricamente la negación absoluta de todo cuanto haga el Gobierno Bolivariano sin una argumentación sólida que permita contrastar los dos modelos propuestos para el país.
La oposición no reconoce los logros alcanzados por la revolución Bolivariana, plantean un maquillaje de las cifras estadísticas, que por cierto son avaladas por las propias Naciones Unidas y que colocan a Venezuela con un alto índice de desarrollo humano y con un coeficiente de gini que nos coloca en una situación que presenta un alto grado de bienestar según la encuestadora transnacional Gallup, acusan una desmejora en el empleo cuando hoy en día revisamos cifras que permiten indicar que hemos invertido la proporción entre el empleo informal y formal, este último representa en el momento actual la mayoría del sector empleado del país, una circunstancia muy diferente a la encontrada a finales de los noventa con el advenimiento de un modelo económico y social neoliberal que afectó notablemente la calidad de vida del venezolano.
No se ven por allí los empresarios de FEDECAMARAS otorgando al menos una vivienda digna a alguno de los tantos afectados por las lluvias en el territorio nacional, mucho menos al sector salud privado atendiendo sin ningún costo a las niñas y los niños de los refugios o los que sufrieron de la AH1N1, no se ven ni se verán porque dentro de la lógica del capital para acumular la mayor cantidad de ganancia no hay un espacio para garantizar la vida de nuestros pueblos.
Plantean una fuga de cerebros insultando la inteligencia de quienes hemos decidido luchar para construir un país mejor, con el sueño de Bolívar plasmado en nuestra constitución bajo la frase de justicia social, es el socialismo el camino a seguir para garantizar aquel concepto de Naciones Unidas sobre desarrollo sustentable, como la acción de garantizar la satisfacción de las necesidades de la sociedad actual sin comprometer la vida de las generaciones futuras.
La oposición sin ética alguna ni siquiera dentro de su propio seno de una débil unidad que no es más que una versión quinto-republicana del chiripero aquel que denotó en un movimiento político llamado convergencia, hoy se enfrenta ante un sólido proyecto político que responde a los intereses de los más necesitados; han tenido que argumentar que los pobres siguen naciendo a un ritmo muy acelerado y eso les preocupa porque aquellos que fueron excluidos de toda acción política de los gobiernos precedentes a la Revolución Bolivariana hoy definen con mayor fuerza el apoyo al Presidente Chávez, que sin duda representa la antítesis de la vieja cultura política. Nos queda mucho camino por recorrer, corregir las fallas y profundizar la revolución con cambios altamente significativos es una tarea impostergable.
"Formémonos una patria a toda costa y todo lo demás será tolerable." Simón Bolívar
Sin duda la oposición nacional presenta su faceta más preocupante desde hace mucho tiempo, el hecho de que hayan retomado en las últimas elecciones (Gobernaciones, alcaldías y asamblea nacional) a algunos puestos que de manera aplastante tenía la izquierda Venezolana solo han vislumbrado una mermada acción política que plantea retóricamente la negación absoluta de todo cuanto haga el Gobierno Bolivariano sin una argumentación sólida que permita contrastar los dos modelos propuestos para el país.
La oposición no reconoce los logros alcanzados por la revolución Bolivariana, plantean un maquillaje de las cifras estadísticas, que por cierto son avaladas por las propias Naciones Unidas y que colocan a Venezuela con un alto índice de desarrollo humano y con un coeficiente de gini que nos coloca en una situación que presenta un alto grado de bienestar según la encuestadora transnacional Gallup, acusan una desmejora en el empleo cuando hoy en día revisamos cifras que permiten indicar que hemos invertido la proporción entre el empleo informal y formal, este último representa en el momento actual la mayoría del sector empleado del país, una circunstancia muy diferente a la encontrada a finales de los noventa con el advenimiento de un modelo económico y social neoliberal que afectó notablemente la calidad de vida del venezolano.
No se ven por allí los empresarios de FEDECAMARAS otorgando al menos una vivienda digna a alguno de los tantos afectados por las lluvias en el territorio nacional, mucho menos al sector salud privado atendiendo sin ningún costo a las niñas y los niños de los refugios o los que sufrieron de la AH1N1, no se ven ni se verán porque dentro de la lógica del capital para acumular la mayor cantidad de ganancia no hay un espacio para garantizar la vida de nuestros pueblos.
Plantean una fuga de cerebros insultando la inteligencia de quienes hemos decidido luchar para construir un país mejor, con el sueño de Bolívar plasmado en nuestra constitución bajo la frase de justicia social, es el socialismo el camino a seguir para garantizar aquel concepto de Naciones Unidas sobre desarrollo sustentable, como la acción de garantizar la satisfacción de las necesidades de la sociedad actual sin comprometer la vida de las generaciones futuras.
La oposición sin ética alguna ni siquiera dentro de su propio seno de una débil unidad que no es más que una versión quinto-republicana del chiripero aquel que denotó en un movimiento político llamado convergencia, hoy se enfrenta ante un sólido proyecto político que responde a los intereses de los más necesitados; han tenido que argumentar que los pobres siguen naciendo a un ritmo muy acelerado y eso les preocupa porque aquellos que fueron excluidos de toda acción política de los gobiernos precedentes a la Revolución Bolivariana hoy definen con mayor fuerza el apoyo al Presidente Chávez, que sin duda representa la antítesis de la vieja cultura política. Nos queda mucho camino por recorrer, corregir las fallas y profundizar la revolución con cambios altamente significativos es una tarea impostergable.
"Formémonos una patria a toda costa y todo lo demás será tolerable." Simón Bolívar
lunes, 6 de junio de 2011
Sobre el problema de la corrupción
Pareciera que el fenómeno de la corrupción como hecho social es un hueso duro de roer, ya que se ha injertado en nuestras sociedades producto del sistema excluyente capitalista y que responde a los intereses propios de la acumulación de capital indefinida a costa de las necesidades de la gente, la corrupción es una simple variación de la lógica irracional de la oferta y demanda en el marco de la libre competencia que aplasta y por tanto se apropia de las libertades de los más desposeídos.
En Venezuela históricamente con la llegada de los españoles y luego con la traición a Bolívar por parte de Páez quien estaba muy ligado a la oligarquía criolla, los procesos de corrupción han sido un hábito heredado no como el producto cultural de nuestros aborígenes sino como resultado del proceso de transculturización de más de 500 años, y que se vio incrementado en nuestros pueblos con la llegada del capitalismo tardío que bajo los conceptos de centro y periferia colocó a nuestra América en una grave crisis cultural, social y económica, de la cual tan sólo en los primeros años del siglo XXI se genera una esperanza para superar los procesos de dominación que nos habían sido destinados hasta ahora.
De tal forma así como el capitalismo en nuestros pueblos no resultó ser igual al originado en el norte y buena parte de Europa, tampoco la corrupción resultó ser la misma, mientras los países más desarrollados hablando en términos de la concepción capitalista desarrollaban políticas corruptas de manipulación de los mercados para incrementar sus ganancias, en nuestra tierra indoamericana la corrupción es el reflejo de la extracción de nuestros recursos naturales bajo la explotación de la clase trabajadora en una especie de supervivencia para que los excluidos recojan las migajas que caían de los dineros que salían del suelo patrio para enriquecer a las grandes potencias y la oligarquía nacional a expensas de los más pobres.
Es así como observamos como en tiempos de revolución sobre la cual se plantea una transformación del actual estado aún persisten los viejos vicios de apropiación ilícita de los recursos de nuestras ciudadanas y nuestros ciudadanos, independientemente muchas veces del partido de su preferencia; porque vale la pena hacer la reflexión cómo aquello que tanto criticamos de la cultura cuarto-republicana adeco-copeyana presentes con nuevas fracciones pero que siguen siendo más de los mismo hoy en día se puede visualizar dentro de las propias filas del proceso revolucionario; resulta muchas veces hasta descarado insultando la ética y moral socialista de quienes han sido consecuentes con su acción revolucionaria de acuerdo a su grado de honestidad, sobre los cuales muchas veces a estos cuadros políticos se les ataca por quienes han transmutado el fenómeno de la corrupción.
Enrique Dussel plantea que la corrupción se inicia cuando se fetichiza el poder, es decir cuando una persona o grupo se cree dueño del poder, dirían por allí mandan mandando y no obedeciendo; en términos generales nos dice Dussel que el poder para que no sea corrupto en su primera instancia debe ser delegado para ejercer por tanto el poder obediencial como parte de la práctica emergida por la base; es decir nuestros ciudadanos. Si nosotros no aceleramos los procesos de transferencia de competencias y medios de producción al poder popular como único dueño del poder será mucho más lento el proceso de desintoxicación de nuestros estructuras que se ven afectadas por los altos grados de corrupción, y no hablo sólo de la izquierda acomodada, la derecha sin duda es el reflejo de todos los males originados por este fenómeno con ellos será irreconciliable en la práctica una acción de contraposición a este fenómeno, porque hasta el día de hoy lo han demostrado así; será entonces el contrapeso de aquellos que afinen sus lanzas dentro de la izquierda quienes determinen una lucha abierta contra los viejos vicios de corrupción heredados y que no representan para nada el proyecto político Bolivariano.
Debemos ser por tanto consecuentes en nuestro accionar, la lucha contra la corrupción debe ser una acción coordinada primero en lo conceptual primordialmente, segundo en lo estratégico porque debe plantear un horizonte político y en lo práctico porque el pueblo debe ser capaz de sentirse motivado por un movimiento que genere resultados concretos para ir sustituyendo el problema de la corrupción por una nueva cultura del sentido de lo público como bien común.
“Nos traga, nos traga la vieja política, nos traga la corrupción de la política, nos destroza, esos viejos valores capitalistas, pequeño burgueses, burgueses, que se infiltraron por todos lados y siguen infiltrados dentro de nuestro partido”. “Hay que combatirlos, insisto, en todas partes y con mucha fuerza”. “El poder no se toma como una taza de café (…) hay que construir un nuevo poder en una batalla contra el viejo (orden), porque el viejo nos contamina”. Presidente Hugo Chávez (Argentina. Marzo de 2.011)
En Venezuela históricamente con la llegada de los españoles y luego con la traición a Bolívar por parte de Páez quien estaba muy ligado a la oligarquía criolla, los procesos de corrupción han sido un hábito heredado no como el producto cultural de nuestros aborígenes sino como resultado del proceso de transculturización de más de 500 años, y que se vio incrementado en nuestros pueblos con la llegada del capitalismo tardío que bajo los conceptos de centro y periferia colocó a nuestra América en una grave crisis cultural, social y económica, de la cual tan sólo en los primeros años del siglo XXI se genera una esperanza para superar los procesos de dominación que nos habían sido destinados hasta ahora.
De tal forma así como el capitalismo en nuestros pueblos no resultó ser igual al originado en el norte y buena parte de Europa, tampoco la corrupción resultó ser la misma, mientras los países más desarrollados hablando en términos de la concepción capitalista desarrollaban políticas corruptas de manipulación de los mercados para incrementar sus ganancias, en nuestra tierra indoamericana la corrupción es el reflejo de la extracción de nuestros recursos naturales bajo la explotación de la clase trabajadora en una especie de supervivencia para que los excluidos recojan las migajas que caían de los dineros que salían del suelo patrio para enriquecer a las grandes potencias y la oligarquía nacional a expensas de los más pobres.
Es así como observamos como en tiempos de revolución sobre la cual se plantea una transformación del actual estado aún persisten los viejos vicios de apropiación ilícita de los recursos de nuestras ciudadanas y nuestros ciudadanos, independientemente muchas veces del partido de su preferencia; porque vale la pena hacer la reflexión cómo aquello que tanto criticamos de la cultura cuarto-republicana adeco-copeyana presentes con nuevas fracciones pero que siguen siendo más de los mismo hoy en día se puede visualizar dentro de las propias filas del proceso revolucionario; resulta muchas veces hasta descarado insultando la ética y moral socialista de quienes han sido consecuentes con su acción revolucionaria de acuerdo a su grado de honestidad, sobre los cuales muchas veces a estos cuadros políticos se les ataca por quienes han transmutado el fenómeno de la corrupción.
Enrique Dussel plantea que la corrupción se inicia cuando se fetichiza el poder, es decir cuando una persona o grupo se cree dueño del poder, dirían por allí mandan mandando y no obedeciendo; en términos generales nos dice Dussel que el poder para que no sea corrupto en su primera instancia debe ser delegado para ejercer por tanto el poder obediencial como parte de la práctica emergida por la base; es decir nuestros ciudadanos. Si nosotros no aceleramos los procesos de transferencia de competencias y medios de producción al poder popular como único dueño del poder será mucho más lento el proceso de desintoxicación de nuestros estructuras que se ven afectadas por los altos grados de corrupción, y no hablo sólo de la izquierda acomodada, la derecha sin duda es el reflejo de todos los males originados por este fenómeno con ellos será irreconciliable en la práctica una acción de contraposición a este fenómeno, porque hasta el día de hoy lo han demostrado así; será entonces el contrapeso de aquellos que afinen sus lanzas dentro de la izquierda quienes determinen una lucha abierta contra los viejos vicios de corrupción heredados y que no representan para nada el proyecto político Bolivariano.
Debemos ser por tanto consecuentes en nuestro accionar, la lucha contra la corrupción debe ser una acción coordinada primero en lo conceptual primordialmente, segundo en lo estratégico porque debe plantear un horizonte político y en lo práctico porque el pueblo debe ser capaz de sentirse motivado por un movimiento que genere resultados concretos para ir sustituyendo el problema de la corrupción por una nueva cultura del sentido de lo público como bien común.
“Nos traga, nos traga la vieja política, nos traga la corrupción de la política, nos destroza, esos viejos valores capitalistas, pequeño burgueses, burgueses, que se infiltraron por todos lados y siguen infiltrados dentro de nuestro partido”. “Hay que combatirlos, insisto, en todas partes y con mucha fuerza”. “El poder no se toma como una taza de café (…) hay que construir un nuevo poder en una batalla contra el viejo (orden), porque el viejo nos contamina”. Presidente Hugo Chávez (Argentina. Marzo de 2.011)
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